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sábado, 1 de agosto de 2020


AVE Y MITO
Año III  N° 36
1 de agosto  de 2020

Texto: Alicia Grela Vázquez
Imagen: Elsa Sposaro




SUMARIO
Cinco tordos
Todo lo cura

Cinco tordos

Prof. Graciela Sovrán Haro

Tordo

Cinco tordos picoteaban
Bajo una enorme palmera.
Los veía por vez primera
Pero mi pecho arreciaba.

Casi azules de tan negros,
Negro violento el carbón;
Los cinco con su emoción
Se van rápido hacia el cielo.

Con lágrimas yo contemplo
Mi perdida inspiración.



Todo lo cura

En relación con la salud suele considerarse como paradigma a Hipócrates, cuyo juramento, aunque no es universal y reconoce versiones, ha sido tenido como modelo deontológico y punto de partida para las cuestiones relativas a la Bioética. Algunos puntos merecen ser analizados con detenimiento, por ser muy discutibles (como la eutanasia y el aborto). Sin embargo continúa la vigencia del secreto profesional y actuar en beneficio de los enfermos. 
Busto de Hipócrates – Rubens

“Juro por Apolo médico, por Asklepios, Higia y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso”…
Juramento de Hipócrates – Manuscrito bizantino del siglo XI
Ha perdido vigencia la invocación a los dioses de la antigua Grecia: Apolo, Asklepios, Higia y Panacea. Pero, por tratarse de un tema relativo al cuidado, que la sociedad tradicionalmente dejó  a cargo de la mujer, habrá de ser considerado, aunque sólo sea como una aproximación introductoria y precaria.
Al hablar de la salud y el cuidado se evoca de un modo u otro a Hipócrates, principalmente por su Juramento, pero también por sus prácticas, en sus semejanzas y diferencias con  las de nuestro  tiempo. Se dice de él que desciende en línea directa del dios Apolo. 
Apolo, Quirón y Asklepios – Fresco
Apolo, según cuenta Hesíodo, flechó a Coronis (o Corónide). Este inmortal se unió con ella, una mujer (mortal) con la que engendró a Asklepios (Esculapio). Pero la infortunada esposa, enamorada de otro (un joven llamado Isquis) le fue infiel. Un cuervo lo supo y se lo contó al dios engañado, que castigó (por su infidente indiscreción) al ave, que era blanca hasta entonces, a cambiar su color por el negro y la hizo portadora de malos augurios. 
Apolo flecha a Coronis – D. Sampieri
A su esposa la mató por celos, aunque otras versiones mencionan a Artemisa como  ejecutora. Luego el femicida (uxoricida) rescató al niño (Asklepios) del vientre de la madre ya muerta. Hay quien dice que fue Hermes (Mercurio) el que salvó la vida del infante al extraerlo de una pira funeraria en que se estaba incinerando a la desdichada.
Rescate de Esculapio
Esculapio se formó con los mejores: la Virgen Atenea (Minerva) y el centauro Quirón (Sagitario). De ellos aprendió las artes de la curación. Llegado el momento, comenzó a sanar a los enfermos. Esposó a Epíone y con ella tuvo hijas (Panacea, Higia, Egle, Yaso y Aceso) e hijos (Telésforo, Arato, Podalirio y Macaón). Sus descendientes, mujeres y varones le ayudaron a prevenir, tratar, proteger y, tras la convalecencia, sanar.
Epíone – Estatua en Miskolc, Hungría
Pero en su benevolencia, esto no le bastó y procedió a resucitar a los muertos. Hades (Plutón), señor del Inframundo, del País de las Sombras vio disminuir a sus súbditos y por ello presentó su queja ante el supremo Zeus, quien tras  juzgar el caso dio su dictamen, que impidió no sólo que los muertos volviesen a la vida, sino que todos los enfermos hallasen una cura a sus males y padecimientos.
   
Un hombre ante Asklepios y Epíone
En la actualidad, las riquezas (en manos de sus poseedores y nuestros ejecutores) nos gobiernan. Por eso nuestro sistema es una plutocracia travestida. En ella empresas vinculadas con la Medicina (laboratorios y clínicas médicas, empresas funerarias y tanatorios, cementerios y jardines de paz) persiguiendo su principal (y quizás única) finalidad (el lucro) perpetúan la vigencia de la sentencia de Júpiter: asegurar la enfermedad y la muerte de los mortales humanos.
   
Asklepios – Escultura
Esculapio realizó muchas hazañas. Algunas de ellas en su Santuario en Epidauro al que acudían enfermos de toda la Hélade. Aristófanes refiere en Plutón que algunas las habría realizado como “curas de sueño”.  Las imágenes del fotógrafo G. Mason muestran el estado actual del templo (en ruinas). 
Templo de Asklepios
Entre las sanaciones más relevantes está la relacionada con Himeneo, (el nombre apunta a himen e himno). Es el protector del matrimonio. Este término designa lo propio de la madre (la mujer), en oposición al patrimonio, correspondiente al padre (el varón). La vida de este dios está caracterizada por grandes dudas, como también su muerte. 
  
Himeneo 
Hay versiones que dicen que unos piratas, engañados por su incomparable hermosura, lo raptaron junto con algunas jóvenes, tomándolo por una ellas (referencia al secuestro extorsivo y la trata). Y fue en esas oscuras e infortunadas circunstancias, según se afirma, que encontró la muerte inesperada y prematuramente.
Preparación de la boda
Otras narraciones cuentan que su deceso ocurrió en las bodas de Baco y Ariadna, en flagrante contradicción con una de las historias de su nacimiento. Finalmente, y para incrementar la incertidumbre que rodea a este mítico personaje, se dice que falleció en el mismo día de su propia boda con Antiopa.
Himeneo
Todo en él es una sumatoria de incógnitas. Como quiera que haya sido, todos los dichos coinciden en que Asklepios (Esculapio) lo resucitó. Con él el circuito fálico se completa. La deidad y la institución han perdido adherentes con el transcurso del tiempo pese a que el casamiento en la antigua Grecia era reverenciado. En su honor entonaban odas. Safo cantaba:
“Alta debe ser la cámara —
¡Himeneo!
¡Hacedla alta, constructores!
Un novio viene —
¡Himeneo!
¡Como el propio dios de la guerra, el más alto de los altos!”
Safo y sus alumnas

En el contexto actual es auténticamente celebrado casi exclusivamente por los grupos que, de acuerdo con los viejos Códigos Civiles reformados por las nuevas leyes (como por ejemplo: el Matrimonio Igualitario y la Identidad de Género) pueden al realizarlo, incorporar y defender derechos largamente negados.
Amor homosexual

El mágico sanador llevaba consigo un báculo que reforzaba su valor simbólico con una serpiente que se enroscaba en él.  La pretensión de ser quien todo lo cura, considerada excesiva, motivó el  castigo de Zeus, quien lo fulminó con un rayo. Apolo se apiadó de él (ya que era su propio hijo) y lo elevó al cielo, transformándolo en la constelación de Ofiuco (el Portador de Serpientes o Serpentario), que atraviesa Sagitario y Escorpio.  Así lo muestra el Atlas Coelestis de John Flamsteed.
Constelación de Ofiuco – Atlas Coelestis
https://es.wikipedia.org/wiki/Ofiuco#/media/File:Ophiuchus.jpg
Estos atributos curativos y terapéuticos se asemejan al caduceo de Hermes (Mercurio). Sólo que en el báculo del divino mensajero se entrelazan dos serpientes. Ellas, trepando en ascenso al árbol de la vida trazan un dibujo, que puede verse como un ocho (8) o el símbolo de infinito. 
Hermes (Mercurio)
http://www.jmsima.com/politica/327-%C2%BFqui%C3%A9n-es-hermes-en-la-mitolog%C3%ADa-griega-mercurio-en-la-romana.html
El diseño implica la armonización de los opuestos y representa la neutralidad y la pacificación. Por eso es que el caduceo hermético lo usaban los embajadores y los heraldos como protección, pues era signo de inviolabilidad personal, ya que hacía referencia al dios. Los grandes trágicos lo repiten: “No mates al mensajero”, aunque sea portador de malas noticias.
Milagro Sala

  La dirigente popular jujeña une a su nombre Milagro un segundo, menos conocido, pero igualmente simbólico: Ángela (que en griego significa: mensajera).  Así es también ella doblemente mensajera, como Hermes y como parlamentaria del Mercosur. El gobernador de la provincia (Gerardo Morales, sin hacer honor a su apellido) mandó detenerla, encerrarla y enjuiciarla, violando todas las garantías constitucionales nacionales y los fueros internacionales.


http://media.eldestapeweb.com/adjuntos/177/imagenes/000/290/0000290284.jpg
Nancy Dupláa, Milagro Sala y Echarri 
Es por eso que representantes de la cultura, entendiendo la arbitrariedad de esas medidas, piden por su libertad. La pseudoliberal gestión, travestida de democracia sólo por el voto, olvida que en ese sistema es fundamental beneficiar a los pobres y respetar las leyes vigentes. 
Hermes (Mercurio)
Final y complementariamente, en nuestra época Mercurio se ha convertido en un dios que está por encima de cualquier otro, dentro y fuera del panteón helénico. Sus normas, las del Mercado, prevalecen sobre las demás. Los humanos, y en general todos los seres, al transformarse en mercancía son cosificados y pueden comprarse y venderse, enajenarse, alienarse.
Mercurio (Hermes) – Artus Quellinus
De este modo el capitalismo como sistema hegemónico en el mundo posmoderno convalida prosaicamente, la falsa equivalencia homérica: ser y tener. Las alas del emblema de Mercurio se deshicieron en el metal que lleva su nombre y es más venenoso que sus sierpes. Éstas han mutado en gusanos devenidos en conquistadores (como lo expresaba poéticamente E. A. Poe) que corroen el corrupto sistema patriarcal. Por último, su caduceo fue sustituido por otro símbolo sin dignidad alguna: $. Sin embargo, conserva de aquél sus principales propiedades: conferir protección e inmunidad a su portador.
Higia
Quien todo lo cura legó su emblema a una de sus hijas (Higia o Higeia) considerándola, por estar evidente y suficientemente empoderada, merecedora de portar ese ofídico símbolo, que por ser fálico implica poder, aunque para ella fuera asociado a la copa, signo de lo femenino y por ende nutriente. Actualmente estas figuras continúan siendo aplicadas: la primera representa a la Medicina y la segunda a la Farmacia.
 
Copa de Higia     
Higia, la diosa griega que al igual que su padre todo lo cura, fue identificada por los romanos con  la Salud.  Ella fue reverenciada en la antigüedad en templos por fieles que en ellos dejaban sus  ofrendas de agradecimiento por su mejoría. Hoy ese concepto encarna el cuidado en la limpieza y la higiene.
      Higia
Panacea es la diosa cuyo nombre (en griego) dice que todo lo cura. Elaboraba medicinas sanadoras con hierbas y ungüentos. El reconocimiento de sus devotos elevó en su honor un templo en Oropo. Ella sirvió de modelo para la Medicina Homeopática y los alquimistas medievales, puros de corazón, buscaron no sólo la piedra filosofal, el quinto elemento, sino también la panacea, el remedio universal para todos los males.
 Panacea
Actualmente nadie menciona a Apolo, ni a Esculapio. Estos dioses, pese a ser inmortales, han muerto. Pero, lejos de la cultura y la religión de la Grecia clásica, el mundo contemporáneo  recuerda a Higia y Panacea, sus aplicadas nietas e hijas respectivamente, que inspiran las acciones cotidianas de quienes cuidan de la salud no sólo profesional, sino también  vocacionalmente.
Estas reflexiones y otras las motivó en principio el 5° Congreso Provincial de Atención Primaria de la Salud y el 3er. Encuentro Nacional de APS, realizados en Mar del Plata bajo el lema: “De modelos Hegemónicos a Procesos Colectivos”, en el 2012 con el auspicio de la Dirección de Cultura y Educación y el Ministerio de Desarrollo Social.
Desde entonces hasta ahora se han considerado los principios bioéticos expuestos, en el seno de la Comisión Mixta de Salud y Seguridad en el Empleo Público (CoMiSaSEP) y el Comité Mixto Distrital de Salud y Seguridad de General Pueyrredón, DGC y E. “Organismo con representación de los Trabajadores y el Estado.”

http://www.suteba.org.ar/images/13870_(330X220).jpg


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